Wayne Dyer en su libro "Construye tu destino" define la ley de la atracción como la fuerza de atracción, y al respecto nos dice que la base de la manifestación está en que comprendas que tienes dentro de ti mismo la capacidad para atraer quello que deseas.
En una película sobre su adolescencia, Albert Einstein describe cómo tomó una brújula y observó fascinado cómo se movía la aguja a medida que él cambiaba de dirección. Dijo que se sintió obsesionado por comprender la fuerza invisible que movía la aguja de la brújula. ¿Dónde se hallaba situada aquella fuerza?. ¿Quién la controlaba? ¿por qué funcionaba siempre? ¿De qué estaba hecha? ¿Había lugares donde no funcionaba?.
Wayne Dyer nos dice que esta fuerza tiene muchas características imposibles de detectar con nuestros sentidos físicos, y se la conoce con el nombre de energía. La energía está en todas las cosas que hay en nuestro universo e influye en los objetos que la rodean, con algo que describimos como fuerza de atracción. La fuerza está ahí, atrae y repele, en todas partes sobre nuestro planeta.
La esencia de la manifestación es que podemos utilizar esta energía porque somos esa energía. Podemos utilizar esta energía universal para atraer hacia nosotros los objetos de nuestro deseo, porque la misma energía que hay en aquello que deseamos también está en nosotros y viceversa.
Lo que nos permite aprovechar esta fuerza es, simplemente una cuestión de alineamiento y voluntad.
No existe absolutamente ninguna diferencia entre el poder que trae cualquier cosa desde el mundo de las ondas al mundo de las partículas, y el poder que hace que tus pensamientos o imágenes mentales cobren vida.
La manifestación no es más que la transformación de ondas de posibilidades en partículas de realidad.
Tus pensamientos y visualización son tu fuenta de manifestación.
Continúa en Tus imágenes mentales y el poder de la atracción.
Fuente: Construye tu destino de Wayne Dyer.


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